Scotty Pablo Correa
Scotty Pablo Correa Ana se duerme de una vez. El perro ladra pero el día terminó. Un rato antes de soñar, repasa el día y llora una vez más. El soldado raso James ”Scotty” Doohan se sofoca bajo las estrellas del cielo de Normandía. El aire huía de sus pulmones por los dos disparos que impactaron en la cigarrera de plata en el bolsillo de su uniforme o por los otros cinco que impactaron en su pierna o por el último disparo que le arrancó el dedo medio de la mano derecha. El desembarco había sido esa misma mañana y su habilidad con el rifle acabó con la vida de dos francotiradores nazis. Pero esa noche un artillero nervioso lo confundió en las sombras con el enemigo y disparó. Algunas veces el dolor se siente después en la herida, pasada la sorpresa inicial. Otras veces es como un rayo eléctrico y otras es simplemente como la marea que sube lentamente hasta cubrirlo todo. Scotty estaba tendido en una cama del hospital militar, el dolor no le permitía ver, ni sentir, ni...