Scotty Pablo Correa

Scotty 

Pablo Correa 


Ana se duerme de una vez. El perro ladra pero el día terminó. Un rato antes de soñar, repasa el día y llora una vez más.

El soldado raso James ”Scotty” Doohan se sofoca bajo las estrellas del cielo de Normandía. El aire huía de sus pulmones por los dos disparos que impactaron en la cigarrera de plata en el bolsillo de su uniforme o por los otros cinco que impactaron en su pierna o por el último disparo que le arrancó el dedo medio de la mano derecha. El desembarco había sido esa misma mañana y su habilidad con el rifle acabó con la vida de dos francotiradores nazis. Pero esa noche un artillero nervioso lo confundió en las sombras con el enemigo y disparó.

Algunas veces el dolor se siente después en la herida, pasada la sorpresa inicial. Otras veces es como un rayo eléctrico y otras es simplemente como la marea que sube lentamente hasta cubrirlo todo. 

Scotty estaba tendido en una cama del hospital militar, el dolor no le permitía ver, ni sentir, ni pensar. El punto cúlmine fue cuando echó a su cuñada quien había venido a verlo después de varias horas de viaje en tren en medio de gritos e insultos. Nunca se le borraría la imagen de la jovencita envuelta en llanto con las manos cubriéndose la cara mientras corría de la habitación.

En ese mismo momento supo que tenía que enfrentar al dolor. Solo uno de los dos saldria victorioso de ese encuentro. Sería su duelo final.

Muchos años pasaron desde ese duelo, hay veces que siente que le duele la mano derecha, pero se obliga a continuar. Scotty tiene un trabajo muy importante, después de todo es el ingeniero en jefe de la nave espacial Uss Enterprise y el capitán James T Kirk cuenta con su habilidad y consejo para enfrentar las distintas aventuras de cada semana. 

Cada vez que vuelve a casa tiene cientos de cartas de los fanáticos de la serie, gente que le pide autógrafos y ni hablar de las convenciones donde miles de fanáticos se reúnen para hablar e intercambiar cosas de su serie favorita.

Está cansado, quiere conseguir otro papel y que de una buena vez se olviden de viaje a las estrellas. Si tan solo su representante le consiguiera otro personaje. Tal vez Scotty no tenga que volver al espacio. De no ser por que justo llega una carta.

Cuando Scotty abre la carta de Ana, fue como si el núcleo warp de la nave estuviera a punto de estallar en la habitación. Toma el sobre y hace varias llamadas. Solo tiene el nombre y el remitente. Necesita el número de teléfono de Ana urgentemente. El dolor la fue cubriendo lentamente durante años. Recibió la carta suicida de la pobre chica. 

Los minutos pesan en la cabeza de Scotty, nada es lo suficientemente rápido. Tal vez el correo se demoró demasiado y la carta es muy vieja ya, Tal vez la carta llegó bien pero mientras conseguía el número de teléfono la chica se mató. Así debió sentirse su compañero al verlo caer herido en la noche estrellada de Normandía. Así debió sentirse su familia cuando supieron que estaba en el hospital militar. Así debió sentirse su cuñada al tomar el tren.  

Suena el teléfono y desesperado anota en un trozo de papel el número que le dicta su asistente. Marca y con el corazón en un puño el telefono suena una vez, luego una segunda y cuando está por sonar una tercera atienden. Y ahí se da cuenta que no sabe qué decir.

Ana -dice tímidamente- soy James Doohan, Scotty- solo hay silencio del otro lado de la línea- ¿Estás ahí? recibí tu carta -finalmente una voz solloza responde- Soy yo.

Scotty no sabe qué decir, podría decirle que entiende el dolor, podría hablarle de sus amigos que han vuelto de la guerra con la misma carga que ella -Voy a estar en una convención en Indianápolis- le dice finalmente- Espero verte ahí.

Cuando se vieron en Indianápolis, Scotty no habló de la carta, se dedicó a escucharla, darle esperanza y reconfortarla. Terminando la charla - voy a estar en St Louis en dos semanas, espero verte allí- y St louis lo mismo y luego Nueva York. 

En cada convención lograba arrebatarle a Ana del dolor por dos semanas más, a veces hasta un par de meses. Ana no se permitiría caer ante el dolor sin llegar al próximo encuentro con Scotty.

Así fue por más de dieciocho encuentros, hasta que un día estuvo lista para continuar. A veces le duele pero se obliga a seguir trabajando, después de todo quiere graduarse como se lo prometió a su amigo.

Scotty se duerme de una vez. El perro ladra pero el día terminó. Un rato antes de soñar, piensa en Ana y desea verla una vez más.


~Fin~








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