El señor Ortiz. Pablo Correa
El señor Ortiz Pablo Correa La noche anterior llovió y el señor Ortiz camina rápidamente por la vereda mojada. El sol ilumina la mañana y el frío invernal que castiga la ciudad lo obliga a ir con un sobretodo de paño gris cubriendo su impecable traje negro. El apuro le hace sostener su sombrero con la mano izquierda, con la mano derecha empuñar fuertemente su maletín y dar grandes pasos. Lo que hace que al pisar una baldosa suelta, un chorro de agua sucia salte mojando su pierna derecha y parte del sobretodo. El señor Ortiz quedó congelado por la sorpresa, su cara se puso roja de ira y un insulto se le atoro en la garganta. Cuando una anciana que le sonreía amablemente dice: -¿Azulejo ruleman apio?- a lo que responde sin soltar su maletín, su sombrero y su enojo -¡Estoy bien! estoy bien, gracias- y reanudo su camino trotando. El señor Ortiz entró al banco y el guardia de seguridad lo saluda -Azulejo ruleman apio - mientras se toca la visera de su gorro de manera amigable. El...