Buenos Aires no tiene un solo Dios
Usted me grita: ¡Por Dios! ¿Siempre tarde Correa? Pero Buenos Aires no fue consagrada a un solo Dios, sino a millones de deidades de papel. Hay más de trescientas bibliotecas en donde se entra en silencio como en un templo. Hay Dioses benevolentes, malvados e indiferentes y todos exigen ofrendas y sacrificios. Borges por traducir Hojas de Hierba y aprisionar al Necronomicon en la Biblioteca Nacional pagó con su vista. Bien puede un simple mortal como yo: bajarse mal en el subte, desvelarse o llegar tarde con tal de rendirle culto a los verdaderos Dioses de Buenos Aires.